Qué ver en Segovia en 2 días: la guía definitiva para descubrir la ciudad del Acueducto
Segovia es una ciudad que sorprende incluso antes de poner un pie en ella. Una ciudad perfecta para una escapada corta, donde cada calle parece sacada de un decorado medieval y donde la historia se mezcla con una gastronomía que conquista sin esfuerzo. ¿Quién no ha soñado alguna vez con caminar bajo la sombra del Acueducto? ¿O asomarse a los balcones infinitos del Alcázar? Si te estás preguntando qué ver en Segovia en 2 días, esta guía es para ti: clara, completa, detallada y diseñada para que exprimas cada minuto sin prisas, pero sin perder nada.
Durante dos días descubrirás los monumentos icono, los rincones menos conocidos, los mejores miradores, plazas con encanto y lugares imprescindibles para comer y disfrutar de la esencia segoviana.
🟦 Día 1: El corazón monumental de Segovia
El Acueducto de Segovia: la primera imagen que enamora

No hay mejor forma de empezar tu viaje que frente al imponente Acueducto de Segovia, un símbolo universal de la ingeniería romana. Al verlo por primera vez, resulta complicado no quedarse sin palabras: sus casi 30 metros de altura, sus 167 arcos y la perfección de su construcción —sin una gota de cemento— lo convierten en una de las obras más impresionantes de la antigüedad.
Pero no te limites a observarlo desde la base. Dedícale tiempo. Camina por la plaza del Azoguejo, rodea las columnas, sube por las escaleras laterales y disfruta de las vistas desde la parte alta, donde el acueducto parece extenderse como un gigante de piedra que vigila la ciudad desde hace casi dos mil años. Cada ángulo ofrece una perspectiva distinta y cada fotografía parece más espectacular que la anterior.
A medida que avanzas por la ciudad, te darás cuenta de que el acueducto es un auténtico hilo conductor: aparece, desaparece y vuelve a aparecer entre callejuelas y plazas, recordándote continuamente el legado romano que dio origen a Segovia. Es una de esas experiencias que se quedan grabadas.
La Calle Real: la arteria viva que conecta la ciudad

Desde el acueducto comienza la Calle Real, la vía más famosa de Segovia, llena de tiendas, cafeterías, escaparates artesanales y pequeñas plazas que van apareciendo como sorpresas en mitad del camino. Lo mágico de esta calle es que combina el ritmo turístico con el día a día de los segovianos: escucharás conversaciones locales, verás panaderías de toda la vida, fachadas tradicionales y pequeñas joyerías donde la tradición castellana sigue viva.
Es un paseo perfecto para sentir el pulso de la ciudad. Avanza sin prisa, deteniéndote en cada plaza, en cada mirador y en cada rincón que llame tu atención. A mitad de camino te encontrarás con la Plaza de Medina del Campo, con la estatua de Juan Bravo y una preciosa iglesia gótica que siempre llama la atención por su elegancia. Continúa hasta la Plaza de San Martín, una de las más bonitas de Segovia, rodeada de soportales y casas nobles.
La Calle Real es el hilo conductor que te llevará a los grandes monumentos del primer día, así que disfrútala como se merece.
La Plaza Mayor: el corazón social y cultural
La Plaza Mayor de Segovia es uno de esos espacios donde el tiempo parece detenerse. Rodeada de edificios históricos, comercios, bares con terrazas y el espectacular teatro Juan Bravo, es el lugar donde late la vida de la ciudad. Aquí desayunan los locales, aquí se celebran eventos y aquí empiezan muchas historias.
Cuando salgas a la plaza, respira profundo: estás en el centro de una de las plazas más hermosas de Castilla. Aprovecha para sentarte en una terraza y observar cómo la luz cambia sobre los edificios según avanza el día. Y, por supuesto, prepárate para visitar la joya que domina el horizonte: la Catedral de Segovia.
La Catedral de Segovia: la Dama de las Catedrales

La catedral sorprende antes incluso de entrar. Su fachada gótica tardía, su torre majestuosa y su presencia imponente la convierten en una de las catedrales más bellas de España. Es conocida como “La Dama de las Catedrales” por su elegancia, y cuando accedas al interior entenderás por qué.
Date tiempo para recorrer sus capillas, admirar sus vidrieras, el coro, el retablo mayor y los tesoros artísticos que custodia. La luz que entra por las ventanas altas tiñe el ambiente de tonos dorados y crea una atmósfera que invita a detenerse. No tengas prisa; cada detalle merece atención.
Y si puedes, sube a la torre. Las vistas de Segovia desde arriba son sencillamente espectaculares: tejados irregulares, torres medievales, callejuelas estrechas y, al fondo, el Alcázar elevándose como si fuera un castillo de cuento.
El Barrio de Canonjías: un viaje a la Segovia medieval
Continuando hacia el Alcázar, entrarás en uno de los barrios históricos más bonitos de la ciudad: Canonjías. Aquí las calles se estrechan, las piedras hablan solas y las casas parecen congeladas en el tiempo. Lo más especial es su silencio. A pesar de estar en la zona monumental, Canonjías es un oasis de tranquilidad donde aún puedes imaginar cómo era la vida en la Segovia medieval.
Piérdete un poco. Observa las fachadas tradicionales, los escudos nobiliarios y las pequeñas puertas de madera que parecen guardar historias antiguas. El barrio te conducirá poco a poco hacia el gran protagonista del final del día.
El Alcázar de Segovia: un castillo de cuento

El Alcázar es, sin duda, uno de los castillos más icónicos del mundo. Inspiró a Walt Disney para crear algunos de sus castillos y basta mirarlo para entender por qué: sus torres puntiagudas, su ubicación sobre un promontorio y sus muros perfectos lo convierten en una postal inolvidable.
Pero el Alcázar no es solo belleza exterior. En su interior encontrarás salas palaciegas decoradas con artesonados mudéjares, vitrinas con armas medievales, salones reales, estancias históricas y miradores que parecen suspendidos sobre el valle del Eresma. Cada sala tiene su propio carácter y cada historia añade una capa más a la experiencia.
No olvides subir a la Torre de Juan II. La subida es intensa (más de 150 escalones estrechos), pero la recompensa es una de las panorámicas más impresionantes de toda Castilla.
🟦 Día 2: naturaleza, miradores y rincones con encanto
La Judería de Segovia: historia entre callejuelas
El segundo día comienza en la Judería, uno de los barrios más especiales de la ciudad. Sus calles estrechas, patios escondidos y muros de piedra cuentan la historia de la comunidad judía que vivió aquí durante siglos. Es un lugar íntimo, lleno de magia, donde el silencio y el encanto se mezclan de forma casi perfecta.
En tu recorrido encontrarás la antigua Sinagoga Mayor, hoy convertida en iglesia, así como rincones fotogénicos que aparecen sin avisar. Caminar por la Judería es una experiencia pausada y sensorial, donde cada detalle invita a detenerse: ventanas pequeñas, rejas antiguas, motivos hebreos y un ambiente que te transporta directamente al pasado.
Iglesia de la Vera Cruz: un templo único
Tras abandonar las murallas en dirección al valle, te encontrarás con uno de los monumentos más singulares de Segovia: la Iglesia de la Vera Cruz. Construida por los Caballeros del Temple en el siglo XIII, su planta dodecagonal y su estructura interior la convierten en una rareza arquitectónica en España.
El entorno es tan especial como el propio templo. Situada en un promontorio, ofrece una de las mejores vistas del Alcázar. Aquí puedes hacer una pausa y disfrutar del paisaje. Si vas a primera hora, la luz es sencillamente mágica.
El Mirador de la Pradera de San Marcos: una de las mejores fotos del viaje
Muy cerca encontrarás la Pradera de San Marcos, uno de los lugares más fotogénicos de Segovia. Es aquí donde el Alcázar se muestra en todo su esplendor, elevándose majestuoso sobre el valle. Si quieres una foto perfecta del castillo, este es el lugar adecuado.
Además, la pradera es un sitio ideal para descansar, sentarte al sol o simplemente contemplar el paisaje sin prisa. Muchos viajeros consideran este rincón uno de los momentos más bonitos de su escapada.
Paseo del Eresma: un respiro natural
Continuando el camino llegarás al Paseo del Eresma, un recorrido natural junto al río que ofrece una visión completamente distinta de Segovia. El rumor del agua, la vegetación frondosa y la sombra de los árboles hacen que sea un lugar perfecto para desconectar del turismo urbano.
A lo largo del paseo encontrarás antiguos molinos, pequeños puentes y senderos que suben hacia otros miradores. Es un plan ideal si te gusta la fotografía o simplemente quieres vivir un momento tranquilo en plena naturaleza.
El Monasterio de San Antonio el Real: arte mudéjar en estado puro
De vuelta hacia el centro, te recomiendo visitar uno de los tesoros menos conocidos de la ciudad: el Monasterio de San Antonio el Real. Sus techumbres mudéjares, su claustro de madera y sus salas decoradas con artesonados únicos lo convierten en una visita espectacular.
Es un lugar poco turístico y, precisamente por eso, se siente especial. Aquí podrás contemplar uno de los mejores ejemplos de arte mudéjar castellano.
San Millán: la iglesia románica más impresionante
Para cerrar tu ruta, acércate al barrio de San Millán, donde se alza la iglesia románica más importante de Segovia. Su mezcla de estilos, sus capiteles tallados y su presencia imponente la convierten en un lugar perfecto para despedirse de la ciudad.
Además, la zona está llena de bares y restaurantes tradicionales donde puedes disfrutar del famoso cochinillo asado, uno de los platos estrella de la gastronomía segoviana.
Conclusión
Y así termina tu viaje de 2 días por Segovia, una ciudad que combina historia, naturaleza, arte, miradores y gastronomía como pocas. Desde el Acueducto hasta el Alcázar, pasando por la Judería, las iglesias románicas y los paisajes del valle del Eresma, Segovia se presenta como un destino perfecto para una escapada llena de emociones y descubrimientos.
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