Qué ver en Gante en 3 días: historia y magia flamenca

Gante no es solo una parada entre Bruselas y Brujas: es una de las ciudades más vibrantes, culturales y auténticas de Bélgica.
Su historia medieval, su ambiente universitario y su compromiso con la sostenibilidad hacen que cada paseo sea una experiencia distinta.
En tres días podrás recorrer sus monumentos más emblemáticos, perderte por sus barrios con encanto y descubrir el arte urbano que da color a sus muros.

Resumen del itinerario de 3 días en Gante

  • Día 1: Castillo de los Condes – Puente de San Miguel – Catedral – Belfort – Graslei – Patershol
  • Día 2: Iglesia de San Nicolás – Ayuntamiento – Graffiti Street – Museo MSK – Museo STAM – Citadelpark
  • Día 3: Oudburg – Vrijdagmarkt – Abadía de San Pedro – Paseo en barco – Cena final

🗓️ Itinerario de Gante en 3 días


🥇 Día 1: el alma medieval de la ciudad

1. Castillo de los Condes de Flandes (Gravensteen)

Fortaleza del siglo XII, símbolo del poder feudal y uno de los castillos mejor conservados de Europa. Sus mazmorras, colecciones de armas, salas nobles y torres defensivas narran la historia de un Gante de caballeros, batallas y tensiones entre los burgueses y los condes de Flandes.
La leyenda dice que el conde Felipe de Alsacia lo construyó para intimidar a los ciudadanos, famosos por su espíritu rebelde. Desde lo alto, la vista del casco histórico es espectacular.

2. Puente de San Miguel

El Puente de San Miguel es uno de los lugares más fotogénicos de Gante y el mejor mirador del casco histórico. Desde aquí se obtiene la iconografía perfecta de la ciudad: las tres torres alineadas, los canales brillando al atardecer y las fachadas medievales de Graslei reflejándose en el agua.

Construido en el siglo XIX en estilo neogótico, el puente sustituyó a uno más antiguo que era de madera. Hoy es uno de los puntos más románticos de la ciudad, especialmente al atardecer, cuando los edificios se iluminan y la bruma flamenca envuelve el canal. Aquí muchos viajeros cuentan la misma historia: “Gante te conquista justo en este puente”.

3. Catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal)

El templo más importante de Gante, cuna del arte flamenco gracias al célebre políptico de los hermanos Van Eyck.
“La Adoración del Cordero Místico” revolucionó la pintura europea: detalles minuciosos, luz vibrante, simbolismo casi infinito.
Ha sobrevivido incendios, guerras y robos —incluido el robo aún no resuelto del panel del “Juez Justo”—, y fue buscado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

4. Campanario Belfort

La Iglesia de San Nicolás es uno de los templos más antiguos de Gante y también uno de los más espectaculares. Construida entre los siglos XIII y XV, representa a la perfección el gótico escaldino, un estilo típico de Flandes que se distingue por el uso de piedra azul grisácea y torreones compactos. Lo más llamativo de esta iglesia es su torre central en forma de linterna, que permitía iluminar el interior solo con la luz exterior, una auténtica proeza arquitectónica para su época.

San Nicolás fue la iglesia de los gremios de comerciantes, especialmente de los mercaderes que utilizaban el cercano Puente de San Miguel para transportar sus mercancías. Por eso, en su interior todavía se conservan altares dedicados a distintos gremios medievales. También se dice que, en las noches de niebla, algunos vecinos afirmaban ver figuras que parecían vigilar el puente desde la torre… una pequeña leyenda que ha pasado de generación en generación.

Hoy puedes pasear por su interior restaurado, observar su magnífico órgano romántico francés y disfrutar de la luz que entra por los ventanales, creando un ambiente místico único.

5. Graslei y Korenlei

Estas dos calles paralelas al río Lys son el alma de Gante. En la Edad Media, eran los muelles comerciales más importantes, donde los comerciantes almacenaban trigo, pescado y mercancías llegadas de toda Europa. Hoy, las fachadas restauradas reflejan siglos de historia: casas gremiales con tejados escalonados, tallas barrocas y ventanales pintorescos que aún conservan la esencia de su época dorada.

Sentarse en una terraza frente al río, observar los reflejos del agua y escuchar los barquitos pasar es casi un ritual para viajeros y locales. La leyenda cuenta que, bajo una de estas casas, se esconde un pasadizo secreto usado por comerciantes para escapar de impuestos y peajes en la Edad Media. Pasear por Graslei y Korenlei no solo es un deleite visual, sino un viaje al pasado más animado y comercial de Gante.

6. Cena en el barrio de Patershol

El Patershol es el barrio medieval mejor conservado de Gante. Sus calles estrechas y empedradas, casas bajas y rincones pintorescos parecen sacados de un cuadro flamenco. En la Edad Media era hogar de artesanos, panaderos y curtidores, y hoy es un barrio bohemio lleno de restaurantes tradicionales y cafés con encanto.
Caminar sin rumbo por sus callejuelas permite descubrir pequeñas plazas escondidas, fuentes antiguas y tiendas de artesanía local. Una de las leyendas del barrio cuenta que un antiguo gremio de curtidores escondía sus secretos de producción en túneles subterráneos, que aún hoy algunos historiadores buscan sin éxito.


🥈 Día 2: arte, cultura y modernidad

1. Iglesia de San Nicolás

Mucho menos turística pero profundamente majestuosa, la Iglesia de San Miguel destaca por su arquitectura gótica tardía y su interior elegante. Lo más curioso es que la torre debía alcanzar 134 metros, convirtiéndose en la más alta de Bélgica. Pero las obras se detuvieron por conflictos religiosos y políticos, dejando la torre inacabada… y dándole su aspecto peculiar.

En su interior encontrarás pinturas de Van Dyck, esculturas barrocas y un ambiente muy sereno, perfecto para descansar un momento durante la ruta. También se cuenta una leyenda local: en noches de tormenta, muchos aseguraban ver una figura luminosa rondando la torre incompleta, interpretada como un ángel que protegía los alrededores.

2. Ayuntamiento de Gante (Stadhuis)

Con su mezcla de estilos gótico y renacentista, representa la riqueza y evolución de la ciudad. Un edificio fascinante tanto por fuera como por dentro.

3. Graffiti Street (Werregarenstraatje)

Este callejón es una galería urbana al aire libre. Cada semana cambia: murales, tags, stencil y arte urbano narran historias de Gante contemporáneo. Es un contraste fascinante con la arquitectura medieval de la ciudad, y muestra que Gante vive y respira creatividad en cada esquina. Los artistas locales cuentan que algunos murales nocturnos esconden mensajes políticos o sociales dirigidos solo a quienes conocen la historia de la ciudad.

4. Museo de Bellas Artes (MSK)

Imprescindible para los amantes del arte. Reúne obras de Rubens, Bosch, Ensor o Magritte, además de exposiciones temporales de arte contemporáneo.

5. Museo STAM

El STAM es mucho más que un museo: es una experiencia interactiva para entender cómo Gante pasó de ser un pequeño asentamiento a una ciudad clave de Flandes. Sus maquetas permiten ver la evolución urbana a través de los siglos, y las pantallas táctiles explican la vida cotidiana de comerciantes, nobles y ciudadanos comunes. La sección dedicada a la industria textil recuerda que Gante fue una de las ciudades más prósperas de Europa durante la Edad Media, conocida por su lana y tejidos finos.

6. Tarde libre en Citadelpark

El Citadelpark es el parque más grande de Gante y ocupa el terreno de una antigua fortaleza napoleónica. Hoy es un espacio verde lleno de estanques, esculturas y senderos arbolados. Es un lugar ideal para descansar tras recorrer la ciudad y disfrutar de un picnic al aire libre mientras observas cómo locales y visitantes se mezclan en un entorno relajado y natural.

7. Cena junto al canal Graslei

Para cerrar los tres días, volver a Graslei al atardecer es obligatorio. La luz dorada sobre los canales, los edificios medievales reflejados en el agua y el murmullo de la ciudad crean una atmósfera mágica. Sentarse en una terraza con una cerveza belga es la forma perfecta de despedirse de Gante… aunque todos los visitantes coinciden: siempre dejan un pedacito de su corazón aquí.


🥉 Día 3: barrios alternativos y experiencias locales

1. Visita al barrio de Oudburg

Antiguamente zona de mercaderes y artesanos, hoy es un espacio multicultural lleno de restaurantes internacionales y cafeterías modernas.

2. Mercado de Vrijdagmarkt

La Vrijdagmarkt ha sido escenario de mercados, ejecuciones y rebeliones desde el siglo XIII. La estatua de Jacob van Artevelde recuerda al líder que defendió la ciudad contra el conde de Flandes.
Los historiadores locales cuentan que en los túneles bajo la plaza se escondieron durante años armas y documentos secretos durante conflictos con Francia. Hoy, la plaza es un lugar lleno de vida, con terrazas y cafés donde se mezclan turistas y ganteses.

3. Iglesia de San Jaime y el barrio de Patershol

Explora sin rumbo las calles empedradas de este barrio medieval, donde cada rincón cuenta una historia.

4. Visita a la abadía de San Pedro (Sint-Pietersabdij)

Fundada en el siglo VII y reconstruida varias veces, la Abadía de San Pedro es un remanso de paz en medio de Gante. Sus claustros y jardines son perfectos para pasear y reflexionar, mientras observas los restos arquitectónicos que narran la vida monástica durante siglos. La abadía también albergaba una biblioteca medieval, donde se copiaban manuscritos que hoy están repartidos por todo el mundo.

5. Paseo en barco por los canales

Una forma distinta de descubrir Gante desde el agua. Durante el recorrido, los guías cuentan anécdotas curiosas y leyendas sobre la ciudad.

6. Última noche en Gante

Termina tu viaje con una cena especial y una caminata nocturna por el centro iluminado: Gante brilla de forma única bajo la luz de las farolas. 🌙


💡 Consejos para tu viaje

  • CityCard Gent: incluye entrada a museos, transporte y paseo en barco.
  • Dónde dormir: el barrio Patershol o las zonas cercanas a Graslei son ideales.
  • Platos típicos: prueba el waterzooi, los cuberdons (dulces de frambuesa) y la cerveza Gruut.
  • Cómo moverte: todo el centro es peatonal; lo mejor es recorrerlo a pie o en bicicleta. 🚲

🗣️ Conclusión

Tres días en Gante son suficientes para enamorarte de su equilibrio entre historia y modernidad.
Una ciudad medieval pero joven, cultural pero relajada, donde los canales y las bicicletas marcan el ritmo de la vida.
Gante no se visita: se vive. 💛

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